*
 
Enter the code shown above.

Comentarios a Detalle del Rincón del CEO

View all news
September 24, 2018

¿Cuál es la diferencia entre una evaluación económica preliminar (PEA, por sus siglas en inglés), un estudio de prefactibilidad (PFS, por sus siglas en inglés) y un estudio de factibilidad definitivo (FFS, por sus siglas en inglés) y cómo aplican estos documentos a la cartera actual de proyectos de desarrollo de Endeavour?

Estos tres tipos de estudios reflejan simplemente distintos niveles de confianza en la evaluación de un proyecto minero.  Los niveles de confianza se relacionan con los conocimientos geológicos que se tengan del yacimiento, así como las estimaciones económicas correspondientes, tales como costos operativos y de capital, que se requieren para su explotación. Normalmente, todo yacimiento mineral se delinea, mediante sondeos, tras su descubrimiento inicial, a fin de contar con un entendimiento de su geometría, recursos, tonelaje, leyes y factores de recuperación.  El primer estudio es una PEA conceptual, análisis al que también se denomina estudio exploratorio (scoping study), cuyo fin es definir el alcance del proyecto, incluyendo las alternativas de ingeniería preliminar para desarrollar la mina y procesar la mena, estimaciones generales de capital y costos de operación, así como otros parámetros económicos.

Una PEA busca dar respuesta a la pregunta “¿cuál es la mejor forma de explotar este yacimiento y maximizar sus rendimientos económicos?”. A diferencia de estudios más avanzados, una PEA puede utilizar recursos inferidos para sus modelos financieros y operativos siempre y cuando se tenga una expectativa razonable de que el resultado será una mina rentable.  Normalmente, tras una PEA viene un PFS y, de haber financiamiento con deuda de por medio, un FFS.  Rara vez una PEA constituye la base para una decisión de producción en virtud de que es mayor el grado de desconocimiento de los riesgos, así como de los tiempos y calendarios.

Un PFS es un estudio más avanzado que utiliza exclusivamente reservas y recursos medidos e indicados, al mismo tiempo que conlleva una ingeniería más detallada a fin de optimizar las alternativas para desarrollar la mina y procesar la mena.  Asimismo, utiliza estimaciones más ajustadas de costos operativos y de capital, así como otros parámetros económicos, mediante su comparación con ejemplos recientes. A un PFS le sigue normalmente un FFS pero, si el financiamiento es vía capital, en ocasiones se puede utilizar como la base para una decisión de producción si el rendimiento económico es particularmente sólido o si el costeo es a un nivel de FFS.

Un FFS es el estudio más avanzado; normalmente utiliza solo reservas y conlleva ingeniería definitiva, así como un costeo detallado con base en ofertas reales, cuando es posible, en vez de estimaciones. Un FFS se considera esencial para financiar proyectos mineros más grandes, complejos, de uso intensivo de capital y bajo rendimiento, o si el financiamiento es vía bancos, en cuyo caso se le denomina frecuentemente un estudio de factibilidad bancable (BFS, por sus siglas en inglés).

Tras cada una de las compras de las tres primeras minas de Endeavour en México, no publicamos estudio económico alguno dado que esas tres minas ya contaban con permisos y estaban totalmente construidas y en operación, de manera tal que los riesgos y costos estaban bien definidos, además de que las financiamos con capital. No obstante, llevamos a cabo estudios internos a petición de nuestro equipo directivo y consejo de administración cada vez que nos comprometimos a invertir una cantidad significativa de capital para comprar, construir o ampliar las minas.

Recientemente reanudamos nuestro enfoque en la adquisición de nuevas minas para impulsar nuestro crecimiento orgánico, de tal manera que hemos optado por publicar estudios económicos relativos a nuestras próximas dos minas.  El año pasado, publicamos una sólida PEA (Consulte el Comunicado de prensa de Endeavour, de fecha 27 de marzo de 2017) relativa a la mina El Compás, en Zacatecas, la cual está actualmente en fase de puesta en marcha para convertirse en nuestra cuarta mina. El Compás contaba ya con la mayoría de los permisos necesarios; además, firmamos un contrato para el arrendamiento a largo plazo de una planta gubernamental inactiva, pero que cuenta con la totalidad de los permisos, por lo que el proyecto tenía un riesgo suficientemente moderado y su escaso tamaño nos permitió tomar una decisión en materia productiva en agosto de 2017, con base en la PEA.  Desde entonces hemos actualizado y optimizado el plan minero y el modelo financiero (consulte el Comunicado de prensa de Endeavour, de fecha 20 de febrero de 2018); asimismo, estamos en proceso de poner en marcha la mina, así como la planta y las instalaciones de jales.

Nuestro interesante proyecto Terronera es un descubrimiento virgen en el distrito minero histórico de San Sebastián, en el estado de Jalisco, y tiene el potencial de convertirse en nuestra quinta mina, la cual sería la más grande y de menor costo. El año pasado anunciamos un PFS positivo (consulte el Comunicado de prensa de Endeavour, de fecha 3 de abril de 2017) y recibimos los permisos gubernamentales correspondientes para la mina y la planta, por lo que ya solo estamos a la espera de los permisos definitivos para jales y botaderos. Más recientemente publicamos un PFS actualizado para Terronera, cuyo modelo presenta algunos de los costos de operación más bajos en la industria de la minería de plata (consulte el Comunicado de prensa de Endeavour, de fecha 30 de agosto de 2018). El PFS de 2018 presenta ingresos, EBITDA, flujos de efectivo libres, vida de mina y VPN considerablemente más altos y, al mismo tiempo, mucho menores costos operativos en efectivo y costos sostenidos todo incluido por onza de plata. Dicho estudio constituirá la base para una decisión de producción y el posterior financiamiento del proyecto.

View all news